No observáis la historia. La vivís.
Los actores no son un elemento decorativo: forman parte del relato y reaccionan a vuestras decisiones. La luz, el sonido y los espacios se coordinan para mantener la tensión sin perder el hilo del juego.
El objetivo no es encadenar sustos, sino crear una progresión de 90 minutos en la que cada descubrimiento acerca al grupo a la verdad de la familia Sawyer.


